Perder también puede ser ganar. El mundo, el Universo, te quitará a algunas personas de tu vida y tú no entenderás ni sabrás por qué… pero de verdad agradéceselo porque te está haciendo un favor…
A veces el Universo te hace el favor de quitarte lo que tú no te atreves a soltar. Personas, situaciones, vínculos, incluso sueños que ya no te representan. Y claro, duele. Duele porque fuimos educadas para aferrarnos, no para soltar. Para preguntar “¿por qué me pasa esto?” en lugar de “¿para qué me está pasando esto?”.
Y me digo y te digo si es tu caso y alguna vez te lo has planteado: Gracias por esta pregunta tan bella. Cuando alguien pregunta desde el corazón, la respuesta llega desde el alma. Y este momento es una bendición que me encanta compartir contigo.
Cuando entendí esto, algo en mí se quebró… y también se abrió.
El alma no busca culpables, busca sentido. Y cuando cambias la pregunta, cambias tu historia. No es magia, es entrenamiento. Porque sí, entrenar la mente para no caer en patrones automáticos es una forma de amor profundo hacia ti.
Y no es fácil. Lo sé. A veces entendemos algo, incluso lo sentimos verdadero, pero nuestra cabeza vuelve y repite el viejo guion. Por eso, esto no se trata solo de comprender, sino de integrar. De recordarlo cada día. De practicarlo cuando te dé miedo, cuando te duela, cuando quieras volver a lo de antes por costumbre o por vacío.
Porque si no lo haces tú, lo hará la vida. Y te pondrá la misma lección con otro nombre, otro rostro, otro escenario… hasta que decidas mirarte en el espejo y decir: “ya entendí”. En la escuela de la vida, las asignaturas pendientes no caducan.
Agradece lo que se va. Honra lo que ya no es. Porque en ese espacio que se queda libre, cabe una versión de ti más honesta, más luminosa, más tú. A veces, perder es volver a encontrarte.
Y cuando no sepas qué decir, cuando te falte claridad o fuerza, solo pide: “Dame las palabras necesarias para poder ayudar a otros”. Porque cuando tu intención es servir, el Universo se convierte en eco de tu voz.
Respira. Confía. Suelta.
Y sí, a veces entendemos algo en la mente… pero el cuerpo sigue aferrado. El corazón tarda un poco más en soltar lo que idealizó. Por eso, que no te engañe el “yo ya lo superé” si por dentro sigues repitiendo la historia. Porque el aprendizaje no es un clic mental, es un camino emocional que se transita paso a paso, con amor y con presencia.
A veces no hace falta entender todo, solo dejar de resistir. Dejar de exigir respuestas perfectas y empezar a confiar en que la vida también sabe lo que hace. Que cuando algo se rompe, se abre una posibilidad. Que cuando alguien se va, se libera espacio para que tú vuelvas a ti.
No tengas miedo de cerrar ciclos. Ten miedo de vivir atrapada en lo que ya no vibra contigo. La vida no castiga, la vida acomoda. Y lo que hoy no comprendes, mañana será tu medicina.
Así que respira. Abraza el caos. Y recuerda: no estás perdiendo nada que sea realmente tuyo. Estás volviendo a casa.
Y si esto te resuena, puedes entrar a mi sala Aprende a Vivir Pensando en Ti en https://martaguzman.es. Hay un espacio esperándote para volver a ti.
Busca un hueco para ti, busca tiempo para ti, para dar amor y ser amor. En esta práctica todo resuena y te concetarás con lo más grande, tu sabiduría maestra, tu yo interior, tu infinito potencial. Te conectarás con tu propósito más grande. Aprende a Vivir pensando en ti con Marta Guzmán.
Con alma,
Marta
Aprende a Vivir pensando en ti con Marta Guzmán
