Cómo sanar, escucharte y vivir con propósito desde el corazón.
Solo es Amor: cuando permites que Dios nazca dentro de ti. Solo es Amor: cuando permites que Dios nazca dentro de ti.
¿Por qué, si buscas tanto amor, sigues sintiendo vacío?
No es porque no te quieran.
No es porque te falte algo.
Es porque te estás olvidando de mirar donde está todo:
en tu corazón, en el Amor que sostiene tu vida.
Y no hablo de frases bonitas.
Hablo de algo que cambia tu manera de vivir, de decidir, de respirar. Es el amor de Dios el que te sostiene, es el amor de Dios en el que te sostienes. El amor de Dios el que sostiene todo. Es tu amor el que lo sostiene todo. Tu AMOR. En el AMOR está todo. Solo hay AMOR.
Van a decir que parece lo de siempre….
Es lo que ES. Es lo que hay. Lo que soy, es lo que es. Y en ese solo, es lo que mas cuesta. ¿Es lo que es y mira como está el mundo?
¿Qué es lo que estamos haciendo mal?
Todo. Todo porque no está mirando en tu corazón. Ahí está todo, estas siendo profundamente egoístas y honestos con vuestros corazón, lo estáis matando, lo estáis dañando.
¿Por qué, si buscas tanto amor, sigues sintiendo vacío?
No es porque no te quieran.
No es porque te falte algo afuera.
Es porque te estás olvidando de mirar donde está todo:
en tu corazón, en el Amor que sostiene tu vida.
Y no hablo de frases bonitas.
Hablo de algo que cambia tu manera de vivir, de decidir, de respirar.
Solo es Amor: cuando permites que Dios nazca dentro de ti
El amor de Dios te sostiene.
Y cuando eliges sostenerte en Él, todo cambia.
No es “lo de siempre”.
Es la raíz. El origen. El centro: todo es AMOR.
Cuando nos desconectamos del corazón, buscamos migajas: momentos rápidos, distracciones, pequeños chispazos que duran poco.
Eso no es amor. Eso duele. Eso vacía.
El camino es simple: ser amor, practicar amor, habitar amor.
La sabiduría que olvidamos
Los sabios cultivaban el alma: Salomón, el Rey David, Jesús.
Salomón no pidió riquezas, el pidió sabiduría.
Porque en la sabiduría están la calma, la paz y la plenitud.
Y lo demás llega después, como consecuencia.
Hoy hemos cambiado sabiduría por ruido.
El conocimiento superficial tapó lo esencial.
Y lo esencial es Amor.
Dios no nace solo un día: nace cuando te abres por dentro
Jesús no “nace” únicamente el 25 de diciembre.
Nace cuando te atreves a mirar hacia adentro.
Cuando entras en tus miedos.
Cuando dejas de correr para aparentar y decides entrar de verdad.
La Biblia dice que iban dos corriendo.
Uno llegó antes… pero no entró.
Cuántas veces llegamos los primeros a todo…
y aun así no entramos.
Quien entra es quien confía.
¿Qué te impide vivir mejor?
Nos da miedo cambiar.
Nos da miedo sentirnos bien.
Pregúntate:
- ¿Cuánto vale tu dolor?
- ¿Cuánto vales tú?
- ¿Qué estarías dispuesto a soltar para estar en paz?
- ¿Qué podrías entregar para sentirte mejor?
Si no puedes renunciar a nada…
quizá todavía no te duele lo suficiente.
Yo solo descubrí la bendición cuando paré… y solté.
Construir el alma: la misión de cada día
No se trata de saberlo todo.
Se trata de despertar lo que llevas dentro.
Practicar. Observar. Amar.
Cuando construyes tu alma cada día, el dolor deja de mandar.
Solo queda SER.
Todo empieza con honestidad
Sin observación no hay cambio.
Mírate con verdad:
- ¿Estoy siendo honesto conmigo?
- ¿Asumo mi responsabilidad?
- ¿Dejo de culpar a los demás?
- ¿Quiero conocerme de verdad?
Ser honesto contigo es ser honesto con Dios.
Somos Uno.
En esa honestidad nace el perdón, la libertad y el nuevo comienzo.
La recompensa del Amor
Cuando te presentas sin máscaras ante Dios,
descubres un Amor que no se parece a nada:
ni películas,
ni novelas,
y tampoco fantasías.
Un Amor vivo.
Transformador.
Simple… y total.
Solo es Amor.
