Dolores más grandes: Por qué mi relación de pareja no funciona… Por qué deja de funcionar.
Lunes 31.08.2026
Anoche una sartén colocada en el escurre platos provocó una debacle en mí, un revulsivo interno lleno y cargado de dolor. Provocó mis niveles más grandes de dolor: del dolor físico y mental.
Estaba fregando y yo nunca la colocaría ahí, pero otra persona, sí.
Se me cayó la sartén. Queriéndola sujetar me di con la encimera de piedra, la sartén y está acabó estampada en el suelo y yo dándome un golpazo con inflamación y herida en el torso de la mano. Las venas comenzaron a inflamarse y la sangre a querer brotar mientras la mano se inflamaba.
“¿Qué pasa?”, preguntó. Cogió la sartén del suelo y exclamó: “¿Con qué se ha dado?”. “Con el suelo”, dije yo. Guardó la sartén protegida con los cartones con los que las guardamos para que no se arañen, y yo me vi curándome la mano con mantequilla. Un remedio que aprendí allá por el 2001 de una amiga con su niño con capacidades especiales.
“En serio… de verdad, ¿no podía preguntar como estoy? ¿Cómo estás? ¿Te duele?”… una frase habría cambiado todo. Mientras mi cabeza se quedaba ahí atrapada sin decir nada, seguía manejando mi mano con la mantequilla. Por eso es tan buena la mantequilla, o la vaselina… ¿No dicen que para que no duela que te des vaselina? Pues ahí estaba yo dándome vaselina como dice la canción (¡Ah, que es gasolina!).
El dolor era inmenso. El dolor era inmenso tanto para no hacer burpees y no poder entrenar… sí. Ni una pregunta. Se puso a cenar. Encendió la tele y continuó.
Una palabra suya habría cambiado todo el escenario. Una palabra…
Esta mañana amanecí con los dos mismos dolores que anoche. He hecho burpees a pesar del dolor. Acaso, ¿alguien lo dudaba? Ahora, si me doy, si me rozo con algo, ese será otro cantar. Escribo y noto el dolor. Mi mano está algo resentida pero por la mantequilla no tengo ni morado, ni me va a salir, y no se ha inflamado mucho… La mantequilla ha hecho su efecto.
Anoche una sartén colocada en el escurre platos provocó una debacle en mí, un revulsivo interno lleno y cargado de dolor. Provocó mis niveles más grandes de dolor: del dolor físico y mental. Me pongo a escribir: Anoche una sartén colocada en el escurre platos….
Ahora observo: Ha sido una sartén. Solo una sartén en el escurre platos, no colocada como yo la habría puesto para evitar incidentes. Escribo en calma. Estoy en paz. Siento la calma. Y, ahora, solo veo el objeto; no el castillo de naipes que me he montado y que crecían sacándome de mi paz. Sacándome de este momento que os estoy escribiendo. Podía haber dicho de todo, puedo decir de todo cuando se levante… pero solo es una sartén… Una sartén en un escurridor. Bienvenido lunes. Bienvenido lunes 31 de agosto… premonitorio del 1 septiembre. Gracias.
Segunda parte, en el siguiente post: Aprender a dormir en la noche
Empieza a llevar un registro de atención consciente y verás como tus problemas se disuelven. Escuela Aprende a vivir pensando en ti con Marta Guzmán.
